Me levanto de buena mañana, antes de lo que acostumbro cuando trabajo desde casa. A oscuras cojo la ropa de estar por casa, no es plan de despertar a estas horas a quien está de vacaciones. Me desperezo, me cambio, recojo un poco el salón y voy directa a abrir la ventana para que la casa se ventile (con abrir una ventana mi casa se ventila prácticamente entera) y, ¡no puedo abrirla!
Hago fuerza, ¡nada! Como está un poco más alta de lo normal tengo que repartir mis fuerzas entre ponerme de puntillas, estirar los brazos e intentar deslizar la ventana. Tampoco consigo nada. La nieve que cayó anoche se ha congelado y no deja que ésta se abra. Mientras desayuno dejo abierta la contraventana para ver si el calor hogareño hace mella en el ventisquero que se ha formado en la ventana. ¡Ilusa! Pues claro que no, cuando acabo la taza de Nescafé con cereales sigue sin poder abrirse.
No me gusta empezar a trabajar sin ventilar, así que lo intento con el ventanuco de la cocina. Para abrirlo tengo que hacer casi una pirueta mortal: acompañar un salto, entre el fregadero y el cubo de basura, con alargar el brazo y con un movimiento de muñeca que agarre el picaporte de la ventana al vuelo, que cede y abre la ventana mientras mis pies vuelven a tocar el suelo (sí, sería más fácil subirme a la encimera, pero hacer esto es mucho más divertido). Si el ventanuco también se ha congelado, tras la pirueta puedo quedarme con el picaporte en la mano, joderme la muñeca y/o pegarme un gran ostión entre el fregadero y el cubo de basura (una manera y un lugar muy glamurosos para esnucarse). No pasa nada de esto, en el ventanuco no hay ventisquero congelado que valga, puedo abrirlo.
Hale, aunque sea a medias (por aquello de que el ventanuco es más pequeño que la ventana) ya tengo mi entrada de aire puro y fresco, muy fresco, para empezar la mañana.
¡Cuidadín con estos hielos a quienes tengáis que moveros estos días de acueducto! ¡Que tengáis un buen súpermegapuente!
**Actualización: nada más clickear en 'Publicar entrada' se levanta quien está de vacaciones, con los ojos entrecerrados se acerca a la ventana a ver los estragos de la nevada de anoche, casi nada con lo que se preveía. Le comento que no se puede abrir la ventana. La abre.
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viernes, 3 de diciembre de 2010
martes, 25 de noviembre de 2008
Frío invernal

Estos días se acerca a España una ola de frío. Eso es lo que dicen todos los medios de comunicación, todos los espacios metereológicos. Y yo, no es que no me lo crea, porque frío hace, ¡y para mañana anuncian más! Pero... ¿no estamos en otoño-invierno? Si no hace frío ahora, ¿cuándo lo va hacer, cuándo va a nevar? No digo que no nos abriguemos, sino más bien todo lo contrario, por las fechas que son. Lo que digo, es que no nos alarmemos.
Siempre me han llamado mucho la atención esos telediarios que llenan gran parte de su tiempo con viajes por toda la geografía española mostrando las nevadas, mostrando los calores... Y yo, me pregunto de nuevo, ¿pero en invierno no hace frío y en verano calor? (no estoy hablando del cambio climático). Si nieva a nivel del mar, sí me parece noticia, pero que nieve en Los Pirineos... ¡Pues sinceramente, no!
Y no es que no me crea que el tiempo sea caprichoso y que en invierno nos regale más frío del normal y en verano olas de calor. Simplemente creo que nos alarmamos muy pronto. Que hay que estar precavido, ¡sí! Que hay que ser alarmista y dejarse alarmar, ¡no!
Cuánto echo de menos las heladas mañaneras de las tierras segovianas...
Foto: Primeras heladas
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