Mostrando entradas con la etiqueta manía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manía. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de abril de 2013

Hacer la cama

Hacer la cama, ese acto mañanero que consiste en estirar y colocar las sábanas, mantas, colchas, edredones o nórdicos que la visten para deshacerla de nuevo cuando volvemos a usarla, cuando nos volvemos a acostarnos en ella. 

En principio hacer la cama parece algo sencillo: primero estiramos la sábana bajera sobre la cual extendemos la que nos cubre al dormir, encima ponemos las mantas y terminamos con la colcha o el edredón, colocando en la parte superior de la cama la almohada. Mucho más sencillo si usamos un nórdico, sólo tendremos que extender la sábana bajera, el propio edredón y colocar la almohada. 

Para muchos aquí termina la historia de hacer la cama, pero para otros muchos no parece que sea tan sencillo, hacer la cama acaba siendo una fórmula llena de preferencias, costumbres y/o manías. Yo desmonto la cama entera antes de hacerla, dicen algunos; pues a mí me gusta que las sábanas y mantas estén perfectamente estiradas, explican otros; ¡que no se te olvide meter todo debajo del colchón!, recuerdan algunos a otros cuando les hacen su cama. Pues yo no puedo dormir si las mantas no me tapan hasta la nariz, algunos reconocen; a mí me gusta doblar la sábana sobre las mantas dejando un hueco para colocar la almohada, especifican otros; a mí me gusta que la colcha cuelgue, pues a mí no, difieren algunos. Pues a mí no me pasan esas cosas, uso nórdico, sentencian muchos. 

Sin restar cordialidad y amabilidad al comentario, cuántas veces no hemos oído eso de: no te preocupes, la cama ya la hago yo, sin reconocer el que lo dice que lo que prefiere es hacerla a su gusto. Pero es que quizá la forma de hacer la cama sea una de las manías más comprensibles, al fin y al cabo nos pasamos en ella casi un tercio del día.


jueves, 8 de octubre de 2009

Una manía


Reconozco que tengo unas cuantas manías, o sufro unas cuantas manías, según como se mire. Por descontado queda que quienes me rodean también las sufren, ni qué decir tiene que, sin duda, más que yo.

Una de esas manías es la de organizar las fotos en el ordenador antes de guardarlas en CDs. El primer paso es descargar las fotos en la carpeta 'Fotos'. Pero no en la carpeta de 'Mis imágenes' que trae ya predeterminada el ordenador, ¡faltaría más que Bill Gates también me diera directrices sobre cómo organizar las carpetillas de mi ordenador personal! Ya condiciona demasiado mi vida como para hacerle caso también en ésto; que crear una carpeta en Windows sé hacerlo yo solita.

Una vez descargadas las fotos las organizo, ordeno y nombro minuciosamente por temas/situaciones, en diferentes carpetas, ¡por supuesto!. Que si fin de semana en no sé dónde y de no sé qué mes, que si chuletada de no sé que día con los amigos de no sé donde, que si cumpleaños de no sé quién, que si huerta del Padre floreciendo no sé qué día de primavera... Temas/situaciones tan diferentes, como iguales, que va plasmando mi Olympus.


Además, cada carpeta lleva su fecha, ¡no vaya a ser qué no me acuerde de cuándo tomé la instantánea de ese tomate enrojeciendo!. Y si cada carpeta va fechada, no va a ser menos cada foto. Así que acompaño a cada una de ellas con un cuándo, pero también con un dónde y con un quiénes en ella salen. Gran problema me surge cuando las fotos son de grupo... Al que se suma otro, ya que por todos es sabido que los carretes de las cámaras digitales no se gastan tan fácilmente como los de las cámaras analógicas, así que mi paciencia se pone a prueba cada vez que realizo tal tarea.


En realidad esta manía de tener controladas las fotos no viene de ahora. Cuando aún no existían las cámaras digitales, yo me encargaba de poner en el reverso de las fotos familiares esto mismo. Al principio como obediencia a una orden de mi madre, pero más tarde lo hacía por gusto y con gusto. Porque de siempre me ha gustado, cuando he encontrado alguna foto por casa, saber cuándo fue hecha con solo darle la vuelta.


Numerarlas, nombrarlas, fecharlas, ordenarlas... Y es que aunque pesado y metódico, me gusta eso de organizar mis fotos. No por la calidad artística de las imágenes, que no la tienen, sino porque al fin y al cabo son mis momentos y mis recuerdos. Simplemente, mis recuerdos organizados a partir de una costumbre que se ha convertido en manía.

Foto 1: Amapolas. Fuentepiñel. 30 de mayo de 2009.
Foto 2: Aperos hortelanos para hacer la peña. Cabezuela. 4 de septiembre de 2009.
Foto 3: María, Miguel y Ana. Fuentepiñel. 31 de mayo de 2009.
Foto 4: Una puerta de la Alhambra. Granada. 17 de septiembre de 2009.