sábado, 8 de febrero de 2014

Un pueblo llora

Hay días tristes, hoy es uno. Las nubes se han tornado grises y la lluvia empapa el estado de ánimo del pueblo que llora a los seres queridos que una fea jugarreta del destino se ha llevado.

Fría y triste mañana la de hoy. La gotas de lluvia se confunden con las lágrimas, la tristeza con el cielo encapotado, la impotencia y desazón se envuelven con los recuerdos.

Paz y descanso para los que se fueron, fuerza y ánimo para sus allegados. La pena, el dolor y el llanto de Cabezuela se han apoderado.

Noticia: El Adelantado de Segovia

sábado, 30 de noviembre de 2013

Llega el frío, llega La Feria de Turégano


Cuando era pequeña vivía en Turégano y cuando se acercaba el final de noviembre llegaba el frío y también La Feria. La plaza se llenaba de tractores y de otro tipo de maquinaria agrícola que simplificábamos llamándola arado pero que en realidad se llama vertedera, sembrador o empacadora.

Durante la semana previa a La Feria veía desde casa cómo la plaza se llenaba de colores según los camiones descargaban la maquinaria para exponerla a la venta durante el fin de semana. Verde, rojo, azul y amarillo pasaban a ser los colores que veía desde mi ventana, los colores de las marcas que ondeaban en las banderas: John Deere, Valtra o New Holland. Casas ingenieras agrícolas que han dejado atrás a las cabezas de ganado que hace no tantas décadas eran las ofertadas, compradas y vendidas en tan famosa cita agropecuaria celebrada desde hace siglos.

Y La Feria llegaba el último fin de semana de noviembre, entorno al día 30, San Andrés, santo que le da nombre. El viernes, cuando salíamos del colegio, sabíamos que ese fin de semana iba a ser especial. Las calles cercanas a la plaza se llenarían de puestos de calcetines, guantes y gorros, de bacalao y encurtidos, vendría la churrería y el puesto de pan con bizcochos típicos de pueblos no muy lejanos; también estaría el puesto del vino, el de los quesos y el de los embutidos. Sabíamos que bien abrigados podríamos pasar todo el fin de semana en la calle, jugando al escondite entre los tractores, yendo y viniendo entre los puestos de La Feria o irnos a tomar una Coca Cola a los bares, esos lugares que aún no frecuentábamos. Y que el domingo terminaríamos comprándonos un par de guantes, unos cuantos calcetines y, quizá, sudando en la cama un buen constipado, ¡pero eso no importaba demasiado!

Foto: Mónica Rico, El Norte de Castilla


viernes, 20 de septiembre de 2013

Mi rostro sin firma


Hace un año cerré mi propia empresa, la que gestionaba y en la que trabajaba desde hace cinco, entonces empecé a buscar trabajo de periodista y en comunicación. Poco tiempo pasó para que empezara a combinar la búsqueda de empleo en otros campos laborales, pero tampoco logré mi objetivo. Este verano mi experiencia ha engordado con unas cuantas horas como camarera y una semana como monitora en un campamento, título que de vez en cuando sale de mi cajón no dándole tiempo del todo a llenarse de polvo.

Durante este año no me he cansado de enviar y entregar CV, de actualizar mi perfil en decenas de portales de empleo y redes sociales, de mejorar mi inglés empezando a dar clases de nuevo, de formarme con cursos para ampliar mis conocimientos de marketing y comunicación, de empezar a colaborar en proyectos que quieren nacer o en periódicos digitales sacados adelante por voluntarios.

Y así, un día de abril, llegó a mis ojos una propuesta en forma de tweet. La periodista Ruth Martín hacía un llamamiento a periodistas en paro sin contar mucho más. No dudé un momento en ponerme en contacto con ella y, en cuanto me lo explicó, formar parte del proyecto que Ruth estaba gestando junto a la fotógrafa Begoña Rivas: poner rostro a eso que se ha llamado la crisis del periodismo. Meses después la revista JotDown ha publicado Rostros sin firma, un reportaje en el que mi historia y mi perfil, junto con las historias y perfiles de dieciocho compañeros y compañeras con los que aparezco, no son más que un ejemplo de la situación periodística por la que atraviesa nuestro país, una simple muestra de miles de periodistas.

Y ahora me planteo el inicio de mi segundo año en paro con la idea de seguir (re)formándome, matriculada ya en un máster en el que tengo puestas todas mis ganas, en unos meses por delante realizando un curso de community management y aprovechando al máximo las clases de inglés. Mientras seguiré buscando trabajo, los sábados estaré sirviendo mesas, mis letras seguirán plasmándose en Segovia un buen plan y en El Guadarramista y, pase lo que pase, ¡seguir hacia adelante!

Nota: lee lo que se está comentando en Twitter sobre el reportaje #RostrosSinFirma

Foto: Begoña Rivas, imagen extraída del reportaje Rostros sin firma de JotDown