
Sí, tras varios días dando el coñazo, por fin me he comprado un feo Petit Point. La idea no es hacerme una experta en esta técnica de bordado, ni llenar las paredes con los cuadros que vaya haciendo (empezando porque me parecen horribles).
Todo viene porque soy incapaz de ver la tele sin tener nada en las manos (una revista, un libro, la consola, unos sudokus, unos calcetines que doblar...), algo en lo que se empeñó mi madre cuando mis hermanas y yo éramos pequeñas y lo consiguió (la verdad que se lo agradezco). Hay a gente que le cuesta entenderlo, pero es así.
Por las noches, cuando me siento un rato en el sofá relleno cuadrículas con números o intercalo párrafos escritos con conversaciones televisadas. Pero esta semana me han entrado unas ganas terribles de buscarme otro entretenimiento y me he acordado de esas telas que me recuerdan a los libros de colorear (pero ya con colores), pero que has de rellenar con la ayuda de una aguja y con hilos. Por supuesto esta fue una de las ideas de mi madre para que no prestáramos al cien por cien nuestra atención en el televisor.
Ayer, cuando llegué a casa me recorrí los bazares del pueblo en busca de estas bolsitas que vienen con la tela dibujada y coloreada, sus hilos y su aguja. ¡Nada! Tendría que esperar a esta mañana para ir a la mercería (aquí cierran casi todo los miércoles por la tarde). Así que esta mañana, que trabajaba desde casa, en un descanso he bajado a la calle y, tras recorrerme cuatro establecimientos (debe ser que ya no se estilan. He ido hasta el kiosko...), lo encontré en la tienda que era mi última oportunidad de hoy. ¡Qué alegría! Más aún cuando la chica me ha dicho que hacía tiempo que no tenían y cuando me doy la vuelta para irme veo dos colgados en un panel expositor: un conjunto de rosas muy feas y un Pato Donald. ¡Esto es lo que quiero!, le digo a la chica (que seguramente se haya sorprendido por mi alegría). He debido poner una cara rara ante los dibujos que se me presentaba, porque como lamentándose, la mercera me ha dicho que era lo único que tenía. Tampoco es que me imaginara algo más bonito que lo que tenía ante mis ojos, pero debe ser que me he sorprendido. Al final he elegido el Pato.
Feo o más feo, aquí tengo mi paquete de Petit Point, listo para estrenarlo esta noche.
¡Bien, hoy colorearé con hilos!
Foto: Tadega