Recuerdo cuando en la escuela celebrábamos el
Día de la Paz. Para algunos era la excusa perfecta para volver a salir al patio pero para mí, a pesar de que mi mente de niña no llegaba a entender la importancia y el simbolismo de este día, significaba algo más. Hoy reflexiono y creo que las palomas blancas que recorté, los globos blancos que lancé, las siluetas de las letras P, A y Z que dibujé o los minutos de silencio que guardé durante los años de colegio sembraron en mí una
semilla que con el paso de los años
ha acabado germinando.
Cierto, esta semilla no puede haber florecido haciéndola caso únicamente una vez al año, pues la educación en valores requiere un trabajo constante y continuado para que llegue a dar frutos. Los días conmemorativos, como es hoy el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, no son sino recordatorios de lo mucho que nos queda por avanzar, ya que si hubiera paz y la violencia no existiera hoy no tendríamos que recordarlas. Por eso, sembremos juntos esta semilla todos los días.
Foto: Marketing online