
Ayer por la tarde me invitaron al fútbol. Yo, una culé de nacimiento que no destaca por su seguimiento
futbolero, acepté la invitación. Me apetecía mucho pisar las gradas del Santiago Bernabeu, que a pesar de preferir las del Camp Nou, las del estadio madridista me pillan más a mano (todo hay que decirlo).
Yo pensaba que acudiría a un partido de la Copa del Rey sin gracia ninguna. Un partido en el que un Real Madrid despacharía rápido a un equipo de Segunda o Segunda B y todos contentos para casa. Pero para meterme en 'ambiente' y saber exactamente qué clase de partido iba a ver, esta mañana he buscado algo por Internet y, para mi sorpresa, el partido no pintaba nada aburrido. El Madrid no las iba a tener todas consigo, tenía que remontar el 3-2 de la ida...
Qué bien! Ya que iba al fútbol, que no es una de mis grandes pasiones, por lo menos presenciar algo interesante y emocionante. ¡Y vaya si lo ha sido! Vamos, que ni que hubiera nacido en Irún y siguiera al Real Unión de toda la vida.
A mi parecer, el partido ha sido emocionante para ambas aficiones, para unos una emoción más alegre que para otros, pero al fin y al cabo emocionante: ese primer gol del equipo de Segunda B en el minuto 14, ese empate de Raúl, ese segundo gol que adelanta el marcador para el equipo vasco tras el descanso, ese empate de nuevo del Madrid, ese tercer gol de los blancos con el que se jugaba la prórroga, ese cuarto gol del canterano Bueno que da vía libre al Madrid en la Copa y... ese gol final de cabeza de Eneko Romo, en el minuto 89, con el que de nuevo un equipo humilde a sacado los colores a uno de los grandes. El Real Madrid eliminado de la Copa del Rey en la primera eliminatoria de este torneo.
Lo de emocionante lo digo desde la objetividad que una puede tener sin saber mucho de fútbol y siendo culé, pero también lo digo desde la subjetividad: una se lo ha pasado en grande disfrutando de un partido en el que ambos equipos se jugaban mucho, observando cómo es el fútbol desde un campo como el Bernabeu, observando a la afición (a los más aficionados y a los menos, como yo), disfrutando del bocadillo de jamón con tomate y aceite de oliva que mi hermana ha preparado...
De esta noche me quedo con que David ha vencido a Goliat. Sí, vale, de acuerdo, puede sonar a tópico, pero creo que algo pequeño puede vencer a algo muy grande, y no sólo en el fútbol, sino en todas las facetas de la vida. Con esfuerzo y persistencia los
davices podemos derrotar a los
goliats que se nos presentan a diario. Aunque en muchas de estas batallas entre en juego la suerte.
Mis más sinceras felicitaciones a El Real Unión y a todos los
davices habidos y por haber
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As.com