jueves, 10 de enero de 2013

Pole pole, María, pole pole

Poblado masái visto desde el coche en las inmediaciones del Serengueti

Vuelvo a la realidad deshaciendo mochilas, poniendo lavadoras, hablando por teléfono y haciendo deberes de inglés. Aún no me atrevo a encender la radio, ver los telediarios o leer el periódico. ¿Y si sigo en la ignorancia en la que llevo sumergida más de dos semanas? ¿Y si continúo como si nada sucediera a mi alrededor, como si conmigo no fuera la cosa, la que está cayendo y parece que no va a dejar de hacerlo? No puedo, así que mientras mis dedos se pasean entre cuerdas, pinzas y ropa tendida acompaño la tarea encendiendo el transistor de la cocina.

Huelga de monitoras de comedor en Aragón, dimisión de los órganos directivos de más de la mitad de centros de salud de la Comunidad de Madrid, huelga en los servicios de limpieza del Hospital General de Alicante, Rodrigo Rato es nombrado asesor externo de Telefónica mientras los trabajadores de Bankia no ven ninguna luz en la reestructuración de la empresa, otra vez parece que el poder político se ve beneficiado por la justicia como demuestra la reducción de penas tras el pacto firmado entre la Fiscalía y los abogados de los acusados en el caso de Pallerols, aunque el Fiscal General del Estado lo niega, la UE estima que España ha terminado el 2012 con más de seis millones de parados, cifra que ayudo a engordar...

Pole pole, me digo mientras respiro lentamente, cierro los ojos y recuerdo esas mañanas bañadas por el sol africano en las llanuras del Serengueti, esas jornadas de lluvia acariciando las laderas del Kilimanjaro o esos atardeceres sobre las aguas turquesas del Océano Índico. Despacio, María, despacio. Poco más de dos semanas fuera y aunque nada ha cambiado hoy todo me parece ir demasiado rápido.

Pole pole, María, pole pole. En swahili suena mejor.

Foto: M. San Felipe

2 comentarios:

Blanca Vielva Gomez dijo...

Pole, pole. Con lo buena que eres, estoy segura de que dentro de nada dejas de estar en las estadísticas de parados y vuelves a ser imprescindible para la empresa que tenga la suerte de contratarte. Mientras tanto, a cerrar los ojos y recordar que un día tuviste el mundo a tus pies.

M. San Felipe dijo...

¡Muchas gracias, Blanca! Los ánimos siempre son bienvenidos. ¡Muuuak!