Soy una persona a la que le gusta comer, disfruta comiendo y que le gusta casi todo. No sé si esto tiene relación con mis antojos gastronómicos momentáneos y a deshoras, creo que no, aunque sí creo que la variedad de éstos se deben a mi buen paladar. El caso es que, como bien saben Blanca e Irene (me da a mí que hasta lo sufren), a ciertas horas me apetecen cosas que no vienen a cuento.
Los primeros antojos gastronómicos a deshoras que recuerdo me apetecieron en la universidad. Imagino que en una de esas clases interesantísimas en las que, sin tener hambre, me acordaba de comida. El aburrimiento, supongo... En un principio, estos antojos se centraban en un único plato: guisantes con jamón. Creo que se debía a que era de mis comidas preferidas en la cafetería.
Con el tiempo, mis antojos empezaron a ser más variados. Nunca más mis apetencias volvieron a ser un plato como tal, sino que se marcaban objetivos mucho más concretos, como por ejemplo que de buena mañana mi cerebro me pidiese pan pringado en tocino del cocido... ¿Te suena, Blanca?
Pero mis antojos gastronómicos momentáneos van por épocas. A veces, me dan mucho, y otras, pasan meses de uno a otro. En una de las épocas antojicas, Blanca decidió apuntar mis apetencias. Creo que simplemente por lo curioso del caso: sandwich de chopped a las 10 de la mañana, queso de Burgos a las 12 del mediodía, leche condensada a las 4 de la tarde o un trozo de bacon frito a una hora que no es hora. Quizá ella pueda poner algún ejemplo real, datada y todo.
No sé a qué se debe ésto, ni si tiene un significado. A lo mejor es una broma de mi subconsciente y/o una prueba para mi estómago. ¡Ni idea! Pero estos antojos igual que vienen se van. Duran poco. Creo que nunca me ha dado tiempo a satisfacer ninguno, aunque algunos no se tienen muy a mano. ¿Cómo consigo una lata de paté Tapa Negra, la Piara, y pan del pueblo de mi padre para hacerme un bocadillo cuándo son casi las doce de la noche y me encuentro a más de cien kilómetros de allí?
¡Uy, ya se me ha pasado!
Si allgún día tengo hijos... ¿Serán niños-dálmatas? Espero que no...